9.9.07

El evangelio según San Ateo

Navegando en domingo fui al blog de Bef, muy recomendable, visítenlo.

Una cosa curiosa me pasa en su blog: Bef siempre sugiere temas que le dan vuelo a mi rollo mareador, doy copy/paste a mi respuesta al post de Bef El blues del ateo, donde exige respeto a la no creencia.

Te voy a contar una anécdota personal, mi Bef.

Cuando dije en mi casa que era ateo, mis padres se quedaron callados. Fue a la hora de la comida y al terminar mi madre se fue a la cocina a lavar los trastes: raro porque mi madre nunca los lava, siempre manda a mi padre a que lo haga. Fui a la cocina y la encontré llorando.

-¿Por qué lloras, mamá?
-¿Y cómo no, hijo, si te vas a condenar?

Años más tarde mi padre, quien se desvive haciendo chistes de Cristo -unos de su propia autoría y muy buenos, por cierto- una vez que compartíamos tragos me dijo muy preocupado: ¿pero de veras no crees en nada, hijo? Había que ver su gesto... su gesto era de legítima preocupación. Era amor.

Me dí cuenta que la religión, como la no-religión es un asunto del espíritu, es decir: un asunto absolutamente personal e íntimo. Dos parientes míos a los que quiero mucho son ahora muy apegados a la religión: me cuentan que cuando estaban en la lona escucharon una voz, sintieron una mano cálida que los tocaba seguida de una paz profunda y reconfortante: no creo que mientan, creo que dicen la verdad. Tengo mis teorías para explicar lo que pasó, ellos no se complican la vida y dicen que fue Dios... ¿mi explicación los hubiera sacado del agujero donde estaban?, no lo creo, y sobrevivieron gracias a su experiencia mística: ¿tengo derecho a quitárselas?. Yo estoy acostumbrado a vivir con dudas y no me angustia la incertidumbre, pero hay gente que no lo tolera: necesita a Dios.

Lo que ha cagado de los ateos es que hay quienes se dicen ateos y van por la vida burlándose de la creencia ajena. Hace poco descubrí una estrategia para quitarme de encima a la gente clavada, si me preguntan si creo en Dios, respondo: "No, pero eso no significa que no exista", es la verdad y la gente se queda tranquila; lo que los alarma es que les sugieras que todo en lo que ellos cimentan el sentido de su vida no existe, y reaccionan con miedo. Mientras el conocimiento científico no palíe la angustia seguirá existiendo la religión, y el conocimiento no alivia la angustia, genera más... mal pex.

A estas alturas si Dios existe o no, me tiene sin cuidado. Total, cuando me muera, si me presento ante él y es todo amor y benevolencia entenderá mis dudas y seremos felices... y si no lo entiende y es ese Dios tiránico y castigador, pos que vaya y que chingue a su madre que al fin ni tiene... pero eso, señores religiosos y creyentes, va ser un asunto entre Dios y YO, así que no se metan que vamos solos.


5 comments:

Perravida said...

Nietzsche nos estaría gritando: bola de pendejos!!!! El espíritu humano nació para ser libre y sin conocimiento no hay libertad unque eres feliz ignorando...el conocer duele, pocos lo resisten, pero jamás hay certezas de nada, ni de Dios, de él mucho menos. Alfredo Placencia lo sabía bien:

"Así te ves mejor, crucificado.
Bien quisieras herir, pero no puedes.
Quien acertó a ponerte en ese estado
no hizo cosa mejor. Que así te quedes"

Aletsé said...

Yo era atea hasta hace unos 4 años. Luego tuve mi experiencia personal espiritual (ah jijo, jaja) y ahora creo en Dios. No en una religión o figura religiosa particular, sino en una gran fuerza que... bueh, para qué lo explico, cada quién lo entiende como puede (como Dios le da a entender xD jajaja, no pude resistir escribirlo). Eso sí, en ambas partes de mi vida (creyente y no creyente) me purgaba que me salieran con sus cosas de intentar convencerme de lo contrario o mirarme con cara de quéilusaeres. Me gusta respetar la creencia de cada quien; después de todo, cada persona se salva (en el sentido espiritual y en el sentido filosófico) de maneras tan distintas.

Cuquita la Pistolera said...

Por mi parte crecí escuchando la teoría del Big Bang y la de la evolución de las especies. En casa nunca hubo arbolitos de navidad ni crucifijos. Nada de eso.

Viví un poco angustiada cuando tenía que explicar a mis pequeños amigos cómo había surgido el universo y el ser humano (no tenía respuestas para la última pregunta "¿pero a esa energía quién la creó?")

Sólo cuando conocí la muerte de seres queridos me ví en la necesidad profunda de creer que la vida no debía terminar aquí, que tenía que continuar en otra parte, que nos veríamos de nuevo. Pero era demasiado tarde.La idea de la reencarnación me seduce, pero no ha logrado conquistarme por completo.

Por eso en mi próxima vida me gustaría ser budista.

El TITO said...

Tengo poco de leerte y de el primero que fué no tengo tiempo ni para cagar a este, no me queda mas que decri:

CLAP, CLAP, CLAP

Muy buen post

Patricio Betteo said...

Alguna vez me encontré con una frase muy curiosa:

"Dios existe; si no, no existirían los ateos".

Ay te la regalo con un abraxo.